Los Patos Muertos No Aletean


Hace un tiempo, un hombre rico fue a cazar patos con un empleado llamado Sam. Se fueron montados en un carruaje con caballo, y por el camino se le salió una de las ruedas al carruaje.
Mientras Sam lo martillaba para ponerlo de nuevo en su lugar, accidentalmente se golpeó un dedo.  De inmediato pronunció algunas malas palabras. Rápidamente se puso de rodillas y pidió perdón a Dios.

Oró diciendo: Señor, perdóname. ¡Es tan difícil a veces vivir la vida cristiana!
 Sam -dijo el hombre- sé que eres cristiano, pero dime ¿Por qué luchas así?  Yo soy ateo y no tengo problemas como eso.”

Sam no supo qué decir. Justo entonces, dos patos volaron por encima de ellos.  El hombre levantó su arma y se escucharon dos tiros. Uno de los patos cayó muerto y el otro siguió aleteando herido de bala.
“Deja al muerto y ve tras el pájaro herido" – gritó el hombre rico.   Sam señaló al pato que estaba aleteando desesperadamente para escapar y dijo: “Jefe, tengo una respuesta para usted.  Usted dijo que mi cristianismo no es bueno porque tengo que luchar así.  Y bien, ¿Ve a esos dos patos? Yo soy el pato herido y lucho por alejarme del diablo y sus deseos de destruirme y quitarme la vida.  Pero jefe, usted es el pato muerto.”
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Aunque muchos dicen que el vivir el cristianismo no es fácil, yo digo que sí lo es, si vivimos en el Espíritu de Dios. Luchamos, caemos, pero nos volvemos a levantar con más fuerzas para contra-atacar a nuestro adversario.

Hay quienes por alguna razón u otra tratan con todas sus fuerzas para evitar actuar de una manera desagradable a Dios, y cuando viene un golpe se debilita. Hay quienes hacen lo que no quieren hacer, y luego se arrepienten porque no hicieron lo que debían hacer. Pero yo te digo, es mejor seguir la batalla mientras estás débil, que quedarte tirado en el suelo, porque, como le pasó a Goliat, si no te levantas, te cortarán la cabeza y entonces serás como un pato muerto.
Tenemos luchas en todo tiempo, y eso no lo podemos evitar. Vendrán enfermedades, problemas financieros, faltas de empleos, problemas familiares y no familiares, y con todo eso debemos seguir volando hacia arriba como señal que estamos aún vivos, y dispuesto a seguir la lucha. Esa es la vida del cristiano. Jesucristo mismo les dijo a sus discípulos, y también nos dice a nosotros, en Juan 16:33 “…En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” En Cristo tenemos confianza, tenemos paz, tenemos fe, y tenemos la certeza que ya hemos triunfados, aunque no veamos la lucha gana.
El mundo nos criticará, tratará de humillarnos y de darnos a demostrar que estamos perdiendo el tiempo, pero tú no te rindas, no lo escuches, solo escucha la voz de aquel que le dijo a su Padre Celestial “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.”  Juan 17:15-16. Esas fueron las palabras de Jesucristo a su Padre por nosotros. Entonces, ¿De qué temeremos? Si Dios está con nosotros, ¿Quién contra nosotros?
No hay peor lucha que la que no se da. Cuando veas que el barco se hunde, recuerda que tienes un salvavidas. Cuando veas que el edificio se cae abajo, recuerda que hay una puerta de salida por la cual podrás escapara y salvar tu vida.
No seas un pato muerto, aletea mientras tengas fuerzas. Dios te dará la victoria; solo confía.
Romanos 7:14-15  14 Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido al pecado. 15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago

 

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