Aunque Ellos Se Olviden
- Padres orgullosos esperan la
llegada de su hijo.
- Llega el momento del parto, y el
rostro de los padres se deslumbra ante tanta felicidad.
- El niño va creciendo, aprendiendo
a caminar, jugar, y hasta travesuras enseñadas por su padre.
- El niño va a la escuela con su
uniforme, libretas y lápices que sus padres, tal vez con sacrificio, lograron
comprar para que el niño tuviera todo lo que necesitaba.
- El niño va creciendo, cumpliendo
años, recibiendo regalos de sus padres. El padre le enseña a jugar algún
deporte, o talvez a jugar algún video juego. Le enseña a como ser un buen ser
humano, como tratar a los demás. Todo esto se lo enseña con ejemplos y buenos
testimonios.
- El niño, ya joven adulto, llega a
la universidad, sus padres se sacrifican para que todo esté pago, que no le
falte nada, para que su hijo sea un profesional y pueda tener éxito en su vida.
- El joven se gradúa con una
profesión, y más luego se casa para comenzar una nueva familia. Sus padres
están a su lado en todo tiempo ayudando en todo lo que puedan para que su hijo
se sienta cómodo en el nuevo camino que va a tomar.
- El padre se enferma. Su mente
comienza a olvidar el nacimiento de su hijo, el crecimiento, los tiempos
pasados con él, hasta llega a olvidar que tiene un hijo; el mal de Alzheimer.
Ahora la soledad abarca al padre.
Piensa que está solo, que no conoce a nadie, y su mente se va al espacio
infinito buscando ver a alguien en quien poder confiar. Pero en medio de ese
vacío encuentra el camino hacia el cielo, sin entender por qué lo han
abandonado. Sin saber que no ha sido abandonado, sino que él no recordaba a
aquellos que lo amaban.
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Yo acostumbro a leer el periódico de
mi isla, Puerto Rico, para ver las cosas que están pasando por allá. En una de
las páginas que leía hablaban referente a una canción y un video que llevaba
por título “Algo le pasa a mi héroe”, por Víctor Manuelle. Yo no escucho
canciones seculares, para mi es una pérdida de tiempo el escuchar canciones sin
sentido, y por eso escucho cánticos espirituales. Pero esta canción para mí no
era una canción cualquiera, sino una reflexión a la memoria de muchos. La
canción hablaba referente a un hijo preocupado porque su héroe, su padre, no
era el mismo que él conoció en el trayecto de su vida. Cuando leí la historia y
vi el video, me llegó a la mente esta reflexión.
Esa es la vida de muchos hombres y
mujeres que han sido atacados por el mal de Alzheimer.
La mejor forma, para mí, de entender
lo que es vivir con Alzheimer es comparándolo a un recién nacido. El recién
nacido cuando abre sus ojos comienza a mirar por todos lados, como viendo algo
nuevo, algo que nunca había visto. El único consuelo que tiene es que conoce
unas voces, las cuales son su auxilio y refugio en medio de tanta inseguridad;
las voces de sus padres. Cuando el niño ve a los padres se alegra, sonríe, da a
entender que se siente seguro. Pero cuando alguien desconocido lo toma en sus
brazos, comienza a llorar porque no sabe quién es la persona, y en que peligro
se encuentra.
Así es el que vive en medio del
Alzheimer. Esa persona se siente sola y triste porque no reconoce a quienes lo
rodean. Solo sabe que alguien le llama padre, o madre, pero sus pensamientos
están lejos de aquel lugar. Ellos necesitan de todo aquel que lo ama. Ellos
necesitan saber que están en medio de una confusión, pero que tienen con quien
contar. No lo abandones. Ellos talvez no se acuerdan de ti, de tu nombre, de
quien eres, pero tú te acuerdas, tú sabes quién es. No eches al olvido el
tiempo que te cuidó y te ayudó en todo. No le des la espalda ahora que te
necesita. No es que ellos se olviden, sino que no se acuerdan. Tal vez confunde
a su hija con su esposa, o vice-versa. Pero llegarán unos segundos en la vida
de esa persona donde su mente recordará por un instante quien tú eres.
Los que viven con el mal de
alzhéimer se sienten solos, por eso, demuéstrale todo tu amor y tu confianza,
para que sea el consuelo y la confianza que puedan tener hasta el último día su
vida.
Prov. 18:14 El
ánimo del hombre soportará su enfermedad; mas ¿quién soportará al ánimo
angustiado?
Prov. 17:22 El
corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos.
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