Cuando La Vida Nos Presenta su Cuenta

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Se cuenta de un abogado que vivió en Escocia que, en una ocasión, alquiló un caballo de un hombre pobre y tanto abusó del animal que éste murió. El hombre pobre insistió en que el abogado pagara por su caballo. El abogado no negó su responsabilidad y le dijo al hombre pobre que estaba dispuesto a pagar. - Pero - le dijo - en este momento estoy algo escaso de dinero y agradecería si me permitiera aplazar el pago . El pobre labrador, que era un hombre muy comprensivo, no tuvo inconveniente en dar al abogado un poco de tiempo para cumplir con su compromiso. Ante la insistencia del abogado de no poder pagar en tiempo muy cercano, el labrador le respondió que simplemente fijara él la fecha.

Regalos Invisibles en Navidad

Juan es un niño de siete años que vive con su mamá, una pobre costurera, en un pequeño cuarto.
En navidad, Juan espera, ansioso, la llegada de los regalos. Ha colocado en el pequeño árbol navideño una gran media de lana, esperando encontrarla, la mañana siguiente, llena de regalos. Pero su mamá sabe que no habrá regalos de navidad para Juan porque son muy pobres.
Para evitar su desilusión, le explica que hay regalos visibles, que se compran con dinero, y REGALOS INVISIBLES, que no se compran, ni se venden, ni se ven, pero que lo hacen a uno muy feliz: como por ejemplo: EL CARIÑO DE MAMA.
Al día siguiente, Juan despierta, corre al árbol y ve su media vacía que contiene un pequeño papelito que dice: “Juan, hijo mío, te amo mucho. He llenado la media de besos como señal de mi gran amor hacia ti: Tu mamá”. La recoge con emoción y alegría y se la muestra su mamá diciendo: “¡Gracias mami, está llena de regalos invisibles y soy muy feliz de tenerte!”.
En la fiesta de navidad cada niño muestra orgulloso su regalo, “¿Y a ti, Juan, qué te trajo la navidad?”
Juan muestra feliz su media: “¡A mí me ha traído regalos invisibles!”, contesta.
Los niños se ríen de él. Entre ellos Federico, un niño consentido quien tiene el mejor regalo pero no es feliz. Por envidia, sus compañeros le hacen burla porque su lindo cuadriciclo no tiene reversa, y enfurecido destruye el valioso juguete.
El papá de Federico se aflige y se pregunta cómo podría darle gusto a su hijo.
En eso ve a Juan sentado en un rincón, feliz con su media vacía. Le pregunta: “¿Qué te ha traído la navidad?”
 “A mí, regalos invisibles, no se ven, ni se compran, ni se venden, como el cariño de su mamá”, contesta Juan.  El papá de Federico comprendió. Los muchos regalos visibles y vistosos no habían logrado la felicidad de su hijo.
Juan había descubierto, gracias a su mamá, el camino a la verdadera felicidad.
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¿A qué cifras llega la cantidad de dinero perdido en esta navidad?
La gente ha perdido el verdadero significado de la navidad. Ahora no es tanto el nacimiento de Jesucristo, ni la paz y el gozo que lleva la navidad en los hogares. Ahora es gastar, gastar, y gastar. Mientras más caro sea el regalo, más feliz es la persona que lo recibe. Y luego ¿Qué?, las deudas.
Tenemos que reflexionar cuando llegan los días de la navidad. Ya su verdadero significado se ha desaparecido por motivos de interés. Si no hay regalos, no hay navidad. Puede faltar la fiesta, la comida, la reunión en familia, pero si falta el regalo se daña todo.
Jesucristo no nació para que la gente viviera en estrés y necesidad. Él nació para darnos gozo y paz en nuestras vidas. Hay quienes pueden comprar algún regalo, pero hay quienes no pueden. Y esos que no pueden se sienten menospreciados, aunque no lo estén, por los que pueden regalar. Las familias que son pobres y no pueden regalar se sienten como si no hubiera navidad. Eso no debería ser así.
Celebremos la navidad con alegría y gozo, pero también llenos de paz en nuestros corazones. Debemos estar contentos de que celebraremos el nacimiento de nuestro salvador. No es el día de regalar, es el día de gozarse en el Señor. Cantemos cánticos que muestren la historia del nacimiento de nuestro Señor.
Cuando usted va a una fiesta de cumpleaños ¿Usted le regala a los que fueron al cumpleaños, o al que cumplió años? Entonces, regalemos a quien merece recibir los regalos; a nuestro Señor Jesucristo. ¿Qué le regalaremos? Regalémosle una alabanza, una adoración, un te amo, un te agradezco por lo que hiciste por mi alma, y veras que sentirás el gozo del Señor.
Dios quiere que estemos felices, y que todo lo que hagamos lo hagamos como para el Señor, y no como para los hombres. Así que, celebremos la navidad en familia, muy felices, en el nombre de Jesucristo. Si puedes dar un regalito, lo das, y si no, dale a los demás el gozo que el Señor ha puesto en ti.

Colosenses 3:23-24  Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

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