FE

 
Los campos se secaron y se achicharraron por la falta de lluvia, y las cosechas se marchitaban de sed. La gente estaba ansiosa e irritable, mientras buscaba en el cielo alguna señal de alivio. Los días se volvieron áridas semanas. La lluvia no llegaba.
Los ministros de las iglesias locales convocaron a una hora de oración en la plaza del pueblo, para el siguiente sábado. Ese sábado al mediodía, la gente del pueblo respondió en masa, llenando la plaza con caras ansiosas y corazones llenos de esperanza. Los ministros se conmovieron al ver la variedad de objetos que los concurrentes traían entre sus piadosas manos: libros sagrados, cruces, rosarios, Biblias.
Cuando la hora terminó, como si se tratara de un mandato mágico, una suave lluvia comenzó a caer. Las felicitaciones se extendieron entre la multitud, mientras sostenían en alto sus atesorados objetos con gratitud y alabanza, pensando que por sus objetos habían logrado tal milagro.
En el centro de la manifestación, un símbolo de fe pareció ensombrecer a los demás: un niño de nueve años había llevado una sombrilla.
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¿Cuántas veces has esperado un milagro o algo sobrenatural para tu vida, y has visto que nada se ha realizado, aun teniendo tu fe puesta en el Señor?
Cuando le preguntas a una persona, ¿Qué significa fe?, siempre te dan la misma respuesta; citando a el libro de Hebreos 11:1Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Pero la palabra fe, en sí, significa una sola cosa; “Creer”, actuar como si ya lo obtuvieras. Vivir como si la petición ya fuese contestada.
¿Cómo puedes decir que tienes fe de que el Señor te va a sanar, viviendo de manera desesperada, buscando los papeles de seguro de vida para que tu familia sepa lo que tiene que hacer si algo te pasase? ¿Cómo puedes decir que tienes fe de que el Señor te ayudará a lograr la bendición que estás buscando, si por otro lado te estas preparando con un plan B, por si acaso? Con tus actos demuestras que no tienes fe. Con tus actos demuestras que lo que tú dices que se va a lograr, es solo un decir tuyo, es solamente algo que tú quisieras que se lograra, pero no estás seguro si lo vas a obtener.
Fe es mucho más que solo pedirle al Señor por algo sobrenatural, es creer que lo que estás pidiendo, siempre y cuando no sea fuera de la voluntad de Dios, talvez porque es algo que verdaderamente no te conviene, lo vas a recibir de parte del Señor. Pero tienes que actuar como si ya lo has recibido. Porque como dice Santiago 2:17Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”.
El Señor quiere bendecirnos, él quiere complacernos, el quiere darnos lo que nosotros deseemos, pero también quiere que creamos en él, que confiemos en él, que no vivamos como si él no tiene el poder para lograr algo extraordinario en nosotros.
Hay un secreto en medio de todo esto. La palabra nos enseña que cuando oremos, sea por agradecimiento, o porque tenemos alguna petición, que se la pidamos al Padre celestial.
Jesucristo mismo nos enseñó como pedir. La gente está tan desesperada por algo y en vez de ir al Padre van a las criaturas. ¿Por qué le pides a gente que están descansando en el cielo, cuando Jesucristo mismo dijo que era al Padre a quien había que pedirle? Jesús dijo en Mateo 6:6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. Además, dice que todo lo que pidamos sea en el nombre de Jesucristo, no en el nombre de algún otro. Esto dice Juan 14:13Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”. Es al Padre a quien tenemos que ir en el nombre de Jesucristo. La palabra es clara. Pero cuando pidas, pide con fe como si ya has recibido respuesta.
Solo pide con fe, no importa lo que sea. Porque si lo que le pides al Padre está en su voluntad y ha de glorificar al Hijo te aseguro en el nombre de Jesucristo que lo recibirás.
Mateo 21:22 Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.
Juan 15:16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

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