Náufrago


El único sobreviviente de un naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla. Pidió fervientemente a Dios ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar.

Cansado, finalmente optó por construirse una cabaña de madera para protegerse y almacenar sus pocas pertenencias. Entonces, un día, tras merodear por la isla en busca de alimento, regresó a su casa sólo para encontrar su cabañita envuelta en llamas, con el humo ascendiendo hasta el cielo. Lo peor había ocurrido; lo había perdido todo. Quedó anonadado de tristeza y rabia: “Dios mío, ¿Cómo pudiste hacerme esto?”, se lamentó.

Sin embargo, al día siguiente fue despertado por el ruido de un barco que se acercaba a la isla. Habían venido a rescatarlo.

- ¿Cómo supieron que estaba aquí? – preguntó a sus salvadores.

- Vimos su señal de humo. – contestaron ellos.

La próxima vez que tu cabaña se vuelva humo, recuerda que puede ser la señal de que la ayuda y gracia de Dios viene en camino.

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¿Cuán grande es tu preocupación cuando vez la desgracia en tu vida? Avece nos desesperamos, nos traumatizamos, nos deprimimos, nos preguntamos a nosotros mismo, o talvez a Dios, ¿Qué pasó? ¿Por qué a mí?, y un sinfín de preguntas de las cuales no vemos respuestas; pero Dios la tiene.

Cuando pasemos por una situación que nos preocupe debemos pensar que “Dios tiene el control de las cosas, y que él sabe lo que hace”. Dice en el libro de Isaías 41:10 "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien". No perdamos la cabeza solamente porque estamos pasando por un trago amargo, sino que debemos confiar que si Dios está con nosotros entonces debemos esperar a ver cuál fue la razón para que pasáramos por ese trago amargo. Recuerden que cuando Dios permite que alguna prueba nos suceda, es porque él tiene un propósito para glorificar su nombre.

Dios siempre vela nuestros pasos, muy en especial los de aquellos que le buscan de corazón.

En una ocasión, Dios ayudó para que el pueblo de Israel pudiera salir de Egipto, pero más luego vemos la preocupación de un pueblo solo porque se encontró encarcelado entre sus enemigos, el Faraón y su gente, y entre el Mar Rojo. Su preocupación fue tan grande fueron a hablar con Moisés. Esto ocurrió en el libro de Éxodo 14:11-14. Ellos le reclamaron a Moisés, y desearon regresar a su esclavitud.  Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.

Lo que Moisés hizo demuestra la fe, la confianza, y la seguridad que él tenía hacia Dios. Esa es la confianza que tenemos que tener nosotros también. Es verdad que como humanos no queremos ver las cosas negativas pasar por nuestra vida, pero solo Dios sabe el porqué de las cosas.

Cuando te suceda algo que tu no quería que sucediera, piensa que Dios tiene algún plan para eso. Cuando algún familiar enferme en gran manera, piensa que Dios quiere que tu ore por los tuyos, y de alguna forma lo tiene que hacer. Cuando te quedes sin empleo, piensa que Dios quiere que le dediques más tiempo a él, en vez de tanto tiempo extra en el trabajo.

Deja que Dios maneje tu vida. Él tiene el control de todas las cosas.

Salmo 37:5  Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.

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